martes, 16 de febrero de 2016

Alberobelo, Polignano sur mare y Castellana grotte

Dia 2 del viaje y comenzamos a viajar hacia el sur, rumbo a Lecce, nuestro destino para esta noche. De camino paramos en Polignano a Mare, un espectacular pueblecito en el mar con casitas al borde del acantilado y aguas turquesa de catalogo de viajes. Alli nos quedamos una horita, mientras se celebraba la vuelta ciclista a la region con entrega de premios de cestas de navidad excedentes de las pasadas fiestas, junto con el mercadillo mensual de antiguedades y artesania en la plaza del pueblo y un poco mas alla la entrada a misa de los parroquianos. Llegamos y nos fuimos en una efervescencia de turistas y locales que parecia semana santa, pero el pueblo tiene un encanto especial que es irresistible.





Nuestro siguiente alto en el camino es el famoso pueblo de Alberobello, con sus peculiares casitas de color blanco y los tejados conicos en piedra. Muy bonito para pasear y hacer unas fotillos pero nada mas. Los alojamientos alli son muy caros, asi como los restaurantes, aunque en estos no tuvimos siquiera opcion de entrar, ya que por ser San Valentin el libro de reservas echaba humo. Habia turnos de comidas desde las 12 del medio dia hasta las 5 de la tarde.




Y entonces decidimos buscar un restaurante un poco mas lejos, a ver si nos daban de comer. Y en ese peregrinaje ibamos unos cuantos coches, parando en cada restaurante que veiamos en la carretera, preguntando cada vez uno y haciendonos senias o poniendo cara de circunstancia cada vez que nos decian que no quedaba mesa hasta la noche.

A las 3 y media de la tarde y 25 kilometros mas lejos conseguimos sentarnos a comer, un par de pizzas para seguir con nuestro duelo de pizzas por italia, pero con el rabillo del ojo mirando el reloj, ya que a las 4 teniamos entradas para las cuevas de Castellana a Grote, un pueblo de trafico caotico en el que se encuentran unas de las mejores cuevas de estalactitas y estalagmitas que jamas he visitado. 2 horas de ruta subterranea a mas de 30 metros de profundidas, no apta para claustrofobicos en algunos tramos, pero en otros abriendose en grandes estancias, tan grandes como campos de futbol en las profundidades de la tierra.






Despues de la ruta subterranea cogimos el coche rumbo a lecce, donde teniamos reservadas las dos noches siguientes. Carretera y Manta. Paseo nocturno, vino primitivo de la zona, y fin de un dia muy completo y agotador.

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